Pablo Longueira: “Tengo muy claros los roles de Hacienda y Economía”

El ministro aborda las diferencias con la cartera de Felipe Larraín, reconoce que en el gobierno existe un debate de “doctrinarios” versus “pragmáticos” y se ubica en esta última categoría. Y defiende una agenda enfocada en la clase media y la igualdad.

por Juan Diego Montalva y Waldo Díaz / Fotografía: Andrés Pérez

Desde los amplios ventanales de su oficina, en el piso 12 de un edificio en Alameda con Amunátegui, el ministro Pablo Longueira suele seguir cada semana las marchas estudiantiles. Aún está adecuándose a la cartera de Economía, donde desembarcó en julio pasado. “No es fácil la adaptación, sobre todo para quien, como yo, ha tenido la libertad de opinar como dirigente político. Es un cambio grande, que me ha significado algunos costos”.

Longueira dice estar cómodo en el gobierno. Afirma que la administración de Sebastián Piñera encontró un relato al priorizar la defensa de los consumidores, la implementación de medidas para disminuir los niveles de desigualdad -especialmente a través de la educación- y la protección a los pequeños empresarios y emprendedores. Confiesa que se ha convertido en “fanático” de las bilaterales con el Presidente, un mecanismo que cuestionó en varias ocasiones desde el Senado.

El ministro de Economía también aborda las diferencias que existen en el Ejecutivo respecto de la agenda económica, y que esta semana volvió a ser noticia debido a sus divergencias con Hacienda por el impuesto a las bencinas.

Usted no descartó la rebaja del impuesto a los combustibles. El ministro de Hacienda, Felipe Larraín, sin embargo, cerró esa posibilidad y señaló que era una posición oficial. ¿Qué le parece?

El ministro Larraín dio la posición oficial. Es él quien responde por las finanzas públicas. Lo que yo planteé es una posición que la centroderecha ha tenido históricamente: bajar el impuesto a los combustibles cuando lo permita el presupuesto. No considero que tener miradas distintas en algunos puntos constituya un problema de coordinación y creo que esta ausencia de debate ha sido la responsable del malestar que enfrenta hoy el país. Los que busquen en este episodio mostrar conflictividad entre Hacienda y Economía no la van a encontrar. Yo no me voy a prestar para eso.

Varios han tildado este tipo de propuestas económicas de populistas.

No puede ser que porque debatamos estos temas seamos tildados como estatistas, populistas o demagogos. Este reventón de la clase media que estamos viviendo es fruto de que no se discutan visiones distintas, preocupadas de perfeccionar un modelo que incrementó de US$ 5.000 a US$ 15.000 dólares el ingreso per cápita. Hay que tener respuestas a las nuevas necesidades, a las demandas de esa nueva masa de consumidores y emprendedores mucho más exigentes, que quieren surgir en un ambiente de igualdad de oportunidades.

¿Aborda con Larraín estos temas en que tienen visiones distintas?

Hemos hablado todas las temáticas. Me parece normal que las autoridades económicas debatan diferentes maneras de aproximarse a un tema. Faltaba más equilibrio entre Hacienda y Economía. Creo que fue justamente la incapacidad de la Concertación para leer estos cambios lo que motivó su salida del poder. Hacienda, Economía y el Presidente tenemos claro que es fundamental para el éxito del país que exista una coordinación en materia económica y tenemos que tratar que esas discrepancias las resolvamos de manera adecuada.

¿Sigue siendo partidario de un alza a los impuestos de primera categoría?

Necesitamos hacer un esfuerzo adicional que nos permita enfrentar nuevas demandas, como la educacional y el ingreso ético familiar. En el caso estudiantil, la sociedad chilena recibió un mensaje muy claro con los “pingüinos” el 2006 y que no supimos resolver. Ahora, nuevamente se ha manifestado, y si no lo enfrentamos seriamente se va a seguir repitiendo en el tiempo. Por lo tanto, hay que ver cuáles son las becas, el nivel de las becas, de créditos, la tasa, el costo de los créditos. Si no entendemos que hay que crear las políticas correctas y financiarlas en forma adecuada con ingresos permanentes, lo que vamos a tener es una inestabilidad social permanente y mucha incertidumbre.

La Moneda optó por separar el debate presupuestario de la reforma tributaria. ¿No teme que la Concertación condicione el debate del presupuesto a un aumento de impuestos?

Lo peor que nos puede pasar es tener una discusión tributaria demagógica. Estas materias son muy técnicas y tienen alto impacto. Hoy estamos en un momento virtuoso para discutir la posibilidad de una reforma tributaria y no aprovechar este momento nos puede llevar a hacerlo en tiempos menos propicios.

¿Quién es el jefe del equipo económico? Usted reconoce a…

El jefe de todos los ministros es el Presidente Sebastián Piñera. Felipe Larraín es el ministro de Hacienda, a cargo de las finanzas públicas, y tengo la mejor opinión de lo que ha hecho en su cartera. Economía está a cargo del aparato productivo y los consumidores. Cuando asumí conversamos mucho con el Presidente el rol que quería para esta cartera.

¿Y cuál era ese rol?

Es el mismo que planteó en su discurso del aniversario de La Segunda, donde delineó una política de Estado que respalde el emprendimiento y proteja a los consumidores. Heredamos un clima de malestar que se potenció tras el caso de La Polar y que dejó instalada una sensación de abuso generalizado que debemos enfrentar.

Usted criticó mucho al gobierno antes de entrar al gabinete por no tener relato. ¿Existe relato ahora?

Creo que a raíz de todo esto, el Presidente construyó con el tema de la igualdad de oportunidades un relato extraordinario no sólo para la segunda etapa del gobierno, sino que para el país.

Usted se ha involucrado en temas propios de Hacienda, como impuestos, gasto fiscal, tasa máxima convencional. ¿Va a seguir opinando al respecto?

Tengo muy claros los roles de Hacienda y Economía. Tal vez la sorpresa está en que resulta novedoso que hoy exista mayor equilibrio entre ambas carteras, porque no estábamos acostumbrados. Me nombraron ministro para que las cosas cambiaran y para eso se requiere mucho trabajo y coordinación.

La UDI lo respaldó en el impuesto específico de los combustibles, pero de RN recibió duras críticas, al punto que el jefe de bancada, Joaquín Godoy, habló de “una agenda propia que tiene nombre y apellido: el ministro Longueira”.

Les diría a la UDI que “no me ayude tanto, compadre”. Lo que dije ha sido la posición histórica de la UDI y RN sobre el impuesto específico y no es nada nuevo.

¿Por qué RN reacciona de esta forma?

Hay una cosa que he aprendido en política hace mucho tiempo: nada de lo que uno hace va a dejar de ser criticado. Lo que no comparto es que me asignen intenciones. No tengo ninguna motivación personal.

En los últimos tiempos se ha plasmado la idea de que al interior del gobierno están cada vez más latentes las tensiones entre “doctrinarios”, más apegados a los principios tradicionales de la derecha, y los “pragmáticos”. ¿Lo comparte?

Me parece normal que existan visiones diferentes. No me parece dramático y en el fondo comparto la clasificación. Creo que son visiones distintas de cómo queremos avanzar al desarrollo. Creo que por mucho tiempo se legisló para las grandes empresas, buscando estabilidades macro. Yo estoy en una campaña para que el Estado cumpla un rol de protección del consumidor y de fomento de las pymes. El otro día tuve que hablar con un ministro para que echara abajo su licitación con un proveedor único de vehículos, lo que destruía 100 pequeñas empresas. El ministro me decía: “Yo me ahorro 300 millones si licito con un proveedor único en todo Chile”. Bueno, yo prefiero que el Estado no se ahorre esos 300 millones y que tengamos 300 pymes.

Sectores de la derecha han dicho que este es el quinto gobierno de la Concertación.

Nuestro mundo tiene unos opinólogos que no conocen a la derecha de La Pintana. Algunos esperaban que si ganábamos íbamos a disminuir el gasto social, el tamaño del Estado, bajar impuestos a las empresas. Obviamente que esas ideas son de un segmento menor, vinculado al pasado, o que piensa en imitar a los republicanos de Estados Unidos u otros países. Hoy, la centroderecha es totalmente distinta a la del pasado.

Libertad y Desarrollo es uno de los mayores críticos de esta nueva derecha. ¿Qué le parece?

No porque yo no comparta algo que plantee Libertad y Desarrollo voy a dejar de valorar su aporte al país. ¿Por qué tenemos que tener todos la misma visión? Es legítimo que haya algunos que postulen que prefieren dejar la tasa de las empresas en un 20% y bajar los impuestos a las personas. ¿Por qué una persona que postule eso dejó de ser partidaria del modelo? No hay nadie más partidario que yo de la economía social de mercado en Chile. Me dediqué en los 80 a enseñarla en el mundo popular, a explicar por qué la economía social de mercado era la mejor opción para salir del subdesarrollo y creo que el tiempo terminó dándonos la razón.

Hoy, hay muchos empresarios que en forma privada me llaman y dicen: “Mira, Pablo, sí, hay que mantener el impuesto a las empresas en el 20%, y si eso va a ir a la educación, vamos a hacer un cambio, bien por Chile”. Pero al que lo plantea públicamente le harán capotera.

¿Cómo evalúa que el alcalde Cristián Labbé desalojara los colegios?

Creo que el alcalde Labbé en algo tiene la razón y es que hay que resguardar el derecho que muchos padres y alumnos reclaman de tener educación y poder terminar el año. Aquí también tenemos que tener una mirada equilibrada, porque hay mucha gente que está muy molesta con esta postura radical de algunos.

¿Cree que Labbé llenó el vacío de una derecha huérfana, que exige mano duras?

No, no hay derechas huérfanas, no creo en esa terminología. Esto es parte de la diversidad del sector.

¿Cómo ha sido trabajar con Piñera desde que llegó a Economía?

Antes de asumir como ministro tenía muchas críticas frente a su esquema de trabajo con bilaterales. Y hoy me he convertido en un gran fanático, porque el Presidente se involucra en cada una de las decisiones relevantes. Este es un Presidente omnipresente en las decisiones, que está haciendo transformaciones muy grandes. Es difícil pensar que puede haber un Presidente que esté tan involucrado en las decisiones, y eso, claro, de alguna manera le pasa la cuenta en otras cosas. El tiempo que destina a analizar cada ministerio y proyecto le resta posibilidades y dedicación para hacer otras cosas que podrían traerle más dividendos políticos o personales. Pero debo ser honesto: me da la impresión de que a él le gusta este perfil, lo disfruta, es su forma de ser. Le gusta conocer en detalle cada decisión que uno toma.

¿Explica este micromagnament la baja popularidad del Presidente?

Tengo un análisis muy distinto de las encuestas. Lo único que muestran es que todo lo que huele a política está bajo los 25 puntos y eso tiene que ver con el nivel del debate, el rol de una Concertación que no pudo constituir diálogo con el gobierno, problemas en nuestra capacidad de comunicación. Pero soy optimista, la gente va a empezar a apreciar la gestión del gobierno, se han hecho cosas muy importantes, como los proyectos del 7%, el posnatal, el ingreso ético familiar. La economía está creciendo a niveles históricos, hemos generado 500 mil empleos. Bien mirado, desde el prisma de lo que el Presidente le prometió a la ciudadanía, las cosas más relevantes ya están cumplidas y creo que es el Mandatario por lejos más exitoso desde el retorno a la democracia.

¿Cree probable que el gobierno suba en las encuestas y el Presidente siga con baja popularidad?

Puede darse. Va a depender básicamente de nuestra capacidad de comunicación. El gobierno puede exhibir parámetros en todas las áreas incomparablemente mejor a los gobiernos de la Concertación, pero eso no se ha traducido en una valorización de la ciudadanía. En parte creo que es por esta incapacidad de lograr acuerdos, de continuar con ese fair play que existió en la clase política y que tanto nos prestigió.

Ricardo Lagos ha declarado en repetidas oportunidades que la derecha le negó la sal y el agua. ¿Está de acuerdo?

Lo único que recuerda la opinión pública durante el gobierno de Lagos es cómo la derecha actuó con una actitud de grandeza muy distinta a la que ha tenido la Concertación durante el período del Presidente Piñera. Por lo tanto, responsabilizar a la derecha de lo que no hizo la Concertación en su minuto no tiene ningún fundamento.

¿Qué tan complejo será elegir a un sucesor de Piñera, en caso de que abandone el gobierno con bajo respaldo?

Así como fue posible ganarle a la Concertación con una Presidenta valorada en 80 puntos, creo que también se puede dar el escenario -no tengo ninguna duda- de una ciudadanía que no supo premiar con su evaluación al Mandatario, pero que reconoce avances importantes con la centroderecha.

No creo que las encuestas todavía anticipen lo que va a pasar en las elecciones. Hay que tener en cuenta que la Concertación tiene hoy un problema muy complejo al contar con una figura como la de Bachelet, que mientras esté vigente o pueda ser una opción presidencial va a detener la renovación de la Concertación y el surgimiento de nuevos liderazgos, que al surgir como alternativas presidenciales ayudan a crear consensos. Empieza a haber más sentido de la responsabilidad, porque pueden ser gobierno. Entonces, ¿qué les pasa a todos los líderes de la Concertación que no son Bachelet? Que nadie se siente alternativa y terminan optando por las diferencias.

¿Qué posibilidades tiene Bachelet?

Creo que alguien que fue Presidenta y no descarta claramente que va a ser candidata es porque quiere repostularse. Sin embargo, pienso que en lo personal, me imagino que dirá “bueno, yo en este clima concertacionista qué capacidad de gobernabilidad voy a tener”. Eso obviamente puede hacer que piense: “Fui la primera mujer Presidenta, salí con 80% de popularidad, para qué voy a poner en riesgo todo este capital postulando a algo incierto”. Creo que a Ricardo Lagos le pasó algo muy parecido.

¿Cuáles son los candidatos más fuertes en la Alianza?

Por de pronto, Laurence Golborne. Creo que en el caso de RN, Andrés Allamand se ha ido perfilando como la mejor figura, sin perjuicio de que puede aparecer otro en lo que resta de gobierno. En la UDI están Evelyn Matthei, Joaquín Lavín. No hay problema de presidenciables en la Alianza.

¿Cuál es el más competitivo frente a Bachelet?

Hoy día no tengo ninguna duda que Laurence Golborne, porque representa un aire, una frescura nueva. Es un representante de la centroderecha muy grato para la gente, con mucha meritocracia. Puede que mañana cambie el escenario, pero si fuera hoy no tengo ninguna duda en que el más competitivo es Golborne.

Allamand subió en las encuestas luego de la tragedia de Juan Fernández, ¿lo considera una opción?

Andrés siempre va a ser una figura presidencial. Ha llevado de una forma exitosa la situación del accidente. Me alegra que eso lo catapulte como una opción presidencial. Creo que lo peor que le puede pasar a la centroderecha es que tengamos un candidato o ninguno. Lo fundamental para vigorizar una opción de gobierno es que existan muchas opciones, por lo que tenemos que apoyar a todos los que quieran asumir una opción presidencial.

¿Y usted participaría?

No, yo he sido muy claro en eso.

(Fuente:http://diario.latercera.com/2011/10/01/01/contenido/reportajes/25-85352-9-pablo-longueira-tengo-muy-claros-los-roles-de-hacienda-y-economi  y selección de Océano Azul)

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